A lo largo de la carrera de un artista hay diferentes tipos de contratos a los que tendrá que hacer frente. Es importante conocer cómo funciona la industria musical para poder trabajar en ella. 

La industria musical se divide en tres grandes áreas: la música grabada (las discográficas); la música compuestas (las editoriales) y la música en vivo (los promotores). En cada una de las áreas hay distintos tipos de contratos: contrato discográfico, editorial, management, actuaciones…

Antes de nada vamos a conocer los agentes que participan en estos contratos:

El autor es el creador o compositor de una obra musical.

El artista intérprete, es aquel que se sube al escenario a interpretar una obra musical.

El artista ejecutante, los músicos que acompañan al artista intérprete.

El sello discográfico o productor fonográfico es la responsable que realiza por primera vez la fijación sonora como fonograma. 

El editor se dedica a proteger y defender los derechos de un autor.

De las relaciones entre estas partes surgen estos contratos pero ¿Quiénes participan de estos contratos? en la siguiente imagen vamos a intentar explicar las relaciones contractuales que existen entre las partes. 

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La Propiedad Intelectual distingue los derechos en: 

  • Derechos de Autor que son los derechos que el autor tiene sobre la obra (la composición, la canción). Los autores pueden ceder en exclusiva sus derechos a una editorial. Si la editorial tiene la cesión en exclusiva de esos derechos puede autorizar o impedir grabar esa obra o tocarla en vivo. 

Por ejemplo, un cantautor que tenga un contrato con una editorial tendría que pedir autorización a dicha editorial para poder grabar el disco o dar un concierto (si la editorial es socia de la SGAE lo puede hacer directamente con la entidad de gestión).

  • Derechos conexos o afines que son:
    • Derechos de los artistas-intérpretes (cantantes y músicos por la interpretación de la obra).
    • Derechos del productor fonográfico (sello discográfico) que es el titular de las grabaciones del registro sonoro (máster de la grabación) y la distribución de los fonogramas. 

Los contratos clave del artista

El contrato discográfico lo firma el artista con el sello discográfico o productor fonográfico (conocido también como disquera), de manera que el artista autoriza a la compañía a que grabe sus interpretaciones de las obras musicales y para ello cede sus derechos conexos a cambio de una remuneración, un royalty. El productor paga los gastos, salarios (o anticipos en caso de que los haya), se hace cargo de la inversión en promoción, esto es, asume el riesgo del éxito o fracaso de la producción musical de un artista. 

El contrato editorial recae sobre las obras musicales y los derechos de autor. Es un contrato entre el autor y la editorial musical a la que cede sus derechos de autor sobre sus canciones u obras musicales, compuestas de música y letra o, únicamente. La editorial tiene como función procurar la mayor explotación comercial posible para la obra, la gestión de los derechos sobre las obras e inscribirlas en las entidades de gestión colectiva (SGAE).

El contrato de management es el que firma el artista con un representante o una oficina de representación artística para el asesoramiento personal y profesional para el desarrollo musical y artístico. Los managers gestionan carreras musicales de artistas con miras a medio-largo plazo. Al comienzo de la carrera de una artistas, normalmente, suele haber un mánager que cubre todas las áreas y a medida que el artista crece y las áreas se complican puede haber varios mánagers: tour manager, personal manager…que el mánager principal subcontrata para áreas más especializadas. 

El contrato de actuación es que firma el artista y el promotor musical para regular la prestación de servicios artísticos para la realización de espectáculos públicos. El promotor contrata a un artista para que de un concierto y las condiciones de esta actuación deberá ceñirse a las condiciones firmadas en él. 

El contrato de grupo musical es el acuerdo interno entre los miembros de una banda. En él se establecen un marco para el funcionamiento del grupo musical tanto en temas logísticos, operativos como en temas legales. A muchas bandas les cuesta plantear un contrato interno. Hay que entender que el contrato de grupo musical nos ayuda a anticiparnos a los conflictos que puedan surgir ya que habrá un acuerdo común previo. 

Es importante tener un buen asesoramiento a la hora de negociar los contratos en la industria musical y dedicarle el tiempo necesario hasta llegar a un punto de encuentro. 

 

“Debemos escuchar lo que se dice, pero aún más importante en una negociación, es escuchar todo aquello que no se dice”. Peter Drucker